La Liga de Campeones nos regaló finales épicas, pero el único que entra en la historia es el campeón.
Por Alejandro Vernal P.
“Las finales no se juegan, solo se ganan”. Una frase futbolera que resume los ingredientes de toda final. Intensidad, emoción, lágrimas, frustración y éxtasis separan al ganador del perdedor.
La historia de la Champions nos regaló finales de todo tipo. Desde goleadas hasta partidos que se definieron en los últimos minutos o por penales. Un instante puede decidir una temporada, y un futbolista puede pasar a la gloria o vivir su pesadilla.
Especialista en finales
Si existe un especialista en definiciones de Champions, ese es el Real Madrid. Disputó 12 y ganó 9. Además es el único que levantó 5 ‘Orejonas’ al hilo en la era de Di Stefano.
En estos partidos solo se recuerdan a los campeones, a los que levantan el trofeo. Esa es la esencia de las finales.
Las cinco más emotivas de la historia:
Real Madrid 7-3 Eintracht Frankfurt
1960. La ‘Saeta’ se paseó de lo lindo. Real Madrid consiguió su quinta ‘Orejona’ de la mano de Di Stéfano, quien anotó un ‘hat trick’ y llevó a su equipo a levantar el trofeo. Además, esta fue la final donde se anotaron más goles: 10 en total.
Manchester United 2-1 Bayern Munich
1999. Un instante que cambió todo. Corría el minuto 90 y el Bayern se llevaba el título a Alemania. Pero en solo dos minutos, el United le dio vuelta en un final increíble. Sheringham y Solksjaer le quitaron la gloria al gol de Basler.
Real Madrid 2-1 Bayer Leverkusen
2002. Zidane frotó la lámpara y, de inmediato, esta hizo magia. ‘Zizou’ marcó el que fue considerado por la UEFA como el mejor en una final de Champions. Raúl y Lucio también anotaron, pero nadie le quitó el papel protagónico al francés.
Liverpool 3-3 Milan
2005. El primer tiempo acabó con un 3 a 0 categórico del Milan. Partido definido dijeron algunos, por los goles de Crespo (2) y Maldini. Pero en un desenlace épico, Smicer, Gerrard y Xabi Alonso igualaron el encuentro. Y los ‘Reds’ rieron en los penales.
Barcelona 3-1 Manchester United
2011. Messi le puso nombre a su leyenda. La ‘Catedral’ del fútbol albergó una final donde Barcelona se encargó de ridiculizar al elenco de Sir Álex Ferguson. Pedro, Messi y Villa hicieron inofensivo el empate transitorio de Rooney.