Lance Armstrong advirtió que formará un nuevo equipo si no se soluciona el problema.
Agencias. Contra viento y marea. A dos días del inicio del Giro de Italia, el equipo Astana –del que forma parte Lance Armstrong– ha entrado en bancarrota. Los rumores han sido confirmados por el portavoz de la formación, Philippe Maertens, quien dijo que los ciclistas no han cobrado el sueldo del último mes.
Maertens aseguró que la presencia del Astana –equipo financiado por cinco empresas multinacionales de Kazajistán– está garantizada, pero no sabe qué pasará después del Giro.
Lance Armstrong dijo, por su parte, que él solo recibe dinero de los acuerdos con los patrocinadores, pero algunos compañeros de su equipo no fueron remunerados el mes pasado.
“Los kazajos no responden al teléfono –dijo Armstrong a la Gazzetta dello Sport-. Quizá la situación se solucione para finales de mes o la licencia deberá ser transferida a Bruyneel para que se haga cargo del equipo desde mediados de temporada. Creo que esa es la situación más lógica”.
Armstrong dijo también que de no solucionarse el problema pronto, se verá obligado a formar un equipo propio. “Tal vez debamos apurar nuestros planes para fundar un equipo propio –dijo–. No es un secreto que tengo una relación estrecha con Johann Bruyneel y que queremos hacer algo juntos”.