El técnico del Inter se volvió loco luego del pitazo final. Celebró contra la gradería del Camp Nou, mientras Valdés trataba de detenerlo.
El dedo de Mourinho se convirtió hoy en el más odiado del Camp Nou. Apenas terminó el partido, que clasificó al Inter a la final de la Champions, el técnico explotó y levantó el dedo en señal de victoria.
El gesto estuvo dirigido a las graderías del Camp Nou y mientras corría extasiado, el arquero culé Víctor Valdés intentó detenerlo a la fuerza. No pudo hacerlo, así como el Barza tampoco pudo marcarle más de uno a Julio César. Ni siquiera los aspersores del estadio detuvieron al portugués.
Al final, el técnico más odiado por los hinchas del Barza dejó una frase: “Ellos dijeron que iban a dejar la piel, nosotros hemos dejado la sangre”. ¿Quién lo para?